Si no es el videojuego de puzzle más inventivo que se haya visto en estos últimos años, 7 Wonders puede a pesar de todo contar con un principio potencialmente adictivo, inscribiéndose en la raza de Bejeweled. En su nueva fórmula, el videojuegos trae algunas cositas nuevas bajo la manga y una voluntad claramente indicada de reconciliarse con los que se habían cansado un poco rápido de la primera entrega del juego.

El concepto básico es el mismo puesto que nos coloca en la piel de un arquitecto que tiene la pesada tarea de construir las más bonitas maravillas del mundo, aquellas que dejaron las antiguas civilizaciones. De Stonehenge al Taj Mahal pasando por la Gran Muralla China, los destinos se renovaron y sirven sobre todo de pretexto a un cambio regular en el título. El mapa del mundo agrupa así el conjunto de estos lugares prestigiosos, pero el sistema de progresión nos impone terminar completamente un lugar antes de poder pasar al siguiente. La construcción de una maravilla no se hace en 5 minutos y tardaréis tiempo antes de volver a completar el conjunto de destinos turísticos que propone el juego. 7 Wonders II puede contar con una duración de vida más bien sólida a pesar de la falta de diversidad en sus modos de juego y la imposibilidad de jugar a varios. Se lamentará, por otra parte, que la jugabilidad no se renueve en absoluto al compás del juego, si no está mediante la obtención de nuevos bonus, lo que hace la experiencia de juego un poco repetitiva y refuerza la dimensión casual de este puzzle.
La particularidad de 7 Wonders, recogido en este segundo aspecto, es que no basta con asociar runas del mismo color para pasar al nivel siguiente. Cada bloque que desaparece es sustituido automáticamente por otros, lo que supone que la rejilla no tiene porqué terminar nunca. En cambio, las losas que aparecen detrás de las runas se destruyen en cuanto estos últimos estallan y desaparecen definitivamente. Uno de los objetivos consiste pues en quitar la rejilla de todas esas losas de piedra formando agrupaciones de runas del mismo color, por tres, por cuatro, o por cinco dentro de lo que cabe. El power-up de hielo tiene, por ejemplo, la capacidad de eliminar toda una línea de bloques, mientras que el power-up de fuego destruye a la vez una línea y una columna. Su utilización repetida puede evidenciar un bloque dado que elimina aleatoriamente un gran número de runas difundidas dondequiera sobre la pantalla. La frecuencia de aparición de estos bonus mantiene el interés de la partida, la principal dificultad consiste en eliminar la rejilla antes del final del tiempo asignado. Pero el éxito de un cuadro pasa también por la consideración de un objeto que se puede considerar como la piedra angular de la construcción, y que es necesario hacer deslizarse muy abajo de la pantalla haciendo desaparecer las partes situadas debajo.

En 7 Wonders II, se han introducido varias novedades interesantes para reactivar el interés por el juego. Por ejemplo, la forma en que completamos un cuadro influye sobre los bonus especiales que recibiremos al fina del nivel. Cuanto más piedras obtengamos, más podremos desatrancar casillas asociadas a la imagen de la maravilla que estamos construyendo.
El interés del tema está en que estas casillas pueden disimular bonus muy útiles puesto que podremos conservarlos para continuar el juego. Se puede encontrar por ejemplo un multiplicador de resultado, una bomba, un poder que destruye los bloques según una deflagración con forma de cruz u otro que para el cronómetro durante varios segundos.
Pero no es la única novedad de este episodio. De vez en cuando, durante la partida, podremos percibir casillas de forma y color particulares. Si llegan a formar una agrupación de al menos tres bloques sobre esta casilla respetando su color, liberaremos el fragmento de un mapa oculto que, una vez completado, da acceso a rompecabezas especiales. Se trata en realidad de retos que deben solucionarse utilizando el menor número de golpes para recibir el máximo de puntos. No olvideis que cada montaje constituido tiene como efecto hacer caer piedras que nuestros obreros van a utilizar para construir nuestro edificio. En 7 Wonders II, cada período de práctica se asocia una runa preferida que favorece la producción de los recursos por sus obreros. Esta segunda parte se revela mucho más simpática y a un precio bastante competitivo.
Gráficos: 60/100
Se proporcionó un pequeño esfuerzo de la parte de los grafismos con nuevos orígenes que traducen el ciclo día.
Sonido: 55/100
Las músicas ambientales son menos cansinas que las del primer juego, pero se renuevan cada muy poco tiempo.
Jugabilidad: 60/100
Un segundo título más agradable de jugar debido a que se pueden conectar sus acciones sin tener que esperar que las runas estén completamente borradas. La frecuencia de aparición de los bonus instiga al desarrollo del juego y a la adición de nuevos elementos (los pedazos de mapa, los desafíos secretos, los power-ups…) que han reactivado el interés por el juegos.
Duración: 60/100
Algunas adiciones introducidas en este episodio se revelan suficientemente pertinentes para colgarnos durante algunas horas de la pantalla, pero falta aún algo para llegar hasta el final del videojuego antes de ser ganados por el sopor.

Valoración General: 60/100
Más completo que su antecesor, 7 Wonders II es un rompecabezas interesante que apuesta más sobre la observación que sobre la reflexión. Las novedades introducidas en este episodio incitan al jugador a conseguir el mayor número de bonus posibles.
Podéis descargar una demo de 7 Wonders II aquí.