Con su joven pero muy cargada historia, Berlín aparece como una de las ciudades más importantes no solo de Europa, sino del mundo entero. La capital de Alemania posee casi 3.5 millones de habitantes y se encuentra a tan solo 70 kilómetros de distancia de la frontera con Polonia.

Al hablar de Berlín, lo primero que se viene a nuestras mentes es el Muro de Berlín, construido en 1961, dividiendo a la ciudad y separando al mismo tiempo a sus habitantes, por dos ideologías políticas, sociales y económicas opuestas, el Capitalismo por un lado y el Socialismo por otro.

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Berlín. Foto: fu-berlin

Pero antes de hablar de esto, es conveniente hacer un repaso general de su historia, la que comienza en 1307 cuando se fusionan Cölln y Berlín, formando una sola ciudad y adquiriendo el nombre de la segunda. Recién en 1700 comenzará a cobrar trascendencia, cuando el Rey de Prusia Federico I es coronado y escoge la ciudad como residencia real.

Prosperando paulatinamente, llegamos a la década de 1920, cuando lo que comienza a florecer son las actividades culturales con la llegada de varietés, teatros y los primeros cines. Se destacaba por la gran actividad que mantenía en horas nocturnas, a diferencia de otras ciudades importantes de Europa.



Luego llegará una época de “terror“, literalmente, cuando asciende al gobierno el nazismo y Berlín, como toda Alemania, padece de las persecuciones de judíos, homosexuales, gitanos y toda etnia o personas con pensamientos y costumbres diferentes a las promovidas por Hitler, sin mencionar a los no pertenecientes a la “raza aria“.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, la capital quedó totalmente destruida y dividida entre las naciones vencedoras, aunque luego la parte Occidental formaría un solo sector, contra la parte Oriental defendida por la URSS. Esto prosiguió hasta el 9 de noviembre de 1989, cuando el pueblo berlinés, demostró el sentimiento nacionalista que los unía y desafiaron, no solo a los dos sistemas bipolares del momento (capitalismo y socialismo), sino al mundo entero, demostrando que ante todo, eran alemanes y hermanos.

Ellos no habían decidido separarse, sino que fueron obligados por la URSS y Estados Unidos, pero luego de varios años de sumisión y contra todos los pronósticos, decidieron reunificar Alemania.

Desde ese momento, la capital alemana no ha dejado de crecer y progresar. Lentamente se ha ido transformando en un importante centro mundial, tanto cultural como económico, pero por sobre todo, es un centro político muy influyente a nivel mundial.

Una vez que lleguemos a Berlín, habrá una cosa que nos llamará poderosamente la atención, los osos. El oso es el animal de ciudad por excelencia, es su símbolo, incluso lo encontramos tanto en su escudo como en múltiples monumentos. Los más celebres osos pueden verse en el Zoologischen Garten, un parque zoológico donde los turistas concurren a conocer más de cerca el animal símbolo.

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Catedral de Berlín. Foto: el Gran Capitán

La ciudad de Berlín nos ofrece un sinfín de oportunidades maravillosas para disfrutar por lo que no importa cual sea nuestro gusto, seguramente encontraremos en esta ciudad una actividad para desarrollar. ¿Parques? ¿Museos? ¿Monumentos? Todo se puede encontrar en Berlín y ese es uno de los motivos por los cuales los turistas lo escogen cada vez más a menudo.

Para los amantes del aire puro y los espacios verdes, presentamos el Tiergarten, el pulmón de la ciudad. Ubicada en el centro de la misma, este parque es el más visitado por los extranjeros y por los mismos berlineses, que en verano disfrutan para hacer barbacoas muy alegres.

Asimismo se puede disfrutar un hermoso paseo en bicicleta por los bosques de Grunewald o descansar y relajarse con los hermosos lagos Wannsee o el magnífico Müggelsee donde muchos aprovechan para hacer “playa“. El Jardín Botánico y el Parque Zoológico ya mencionado, cierran esta espectacular área verde de Berlín, donde como ven, se pueden aprovechar y disfrutar al máximo.

Luego, para los amantes del arte y la historia, tenemos innumerables Museos para recorrer e investigar. Deslumbra el Museo Egipcio, que tiene como estrella principal el busto de Nefertiti, una verdadera obra maestra por la cual vale la pena pagar el pasaje hacia la capital alemana y apreciarlo de cerca.

La Nueva Galería Nacional y el Kultureforum se reparten las grandes obras de arte clásicas y modernas, donde podremos apreciar a los autores más destacados de ambas épocas pictóricas. Mientras tanto, la Estación de Hamburgo nos trae las maravillas del arte contemporáneo. A su vez, para quienes deseen interiorizarse en la historia de la ciudad, pueden visitar el Museo del Muro o el Märkisches Museum, donde se recorrerá todo el pasado de Berlín.

Imperdible resulta además, el Museo Judío, donde las esculturas que allí podrán apreciarse, difícilmente puedan ser encontradas en otros sitios dada la alta calidad de los trabajos allí expuestos.

Finalmente, los amantes de la arquitectura también encontrarán en Berlín, un destino imperdible. Priman por sobre todos los demás, los hermosos Palacios de Berlín, claros ejemplos de arquitectura prusiana y que adornan la ciudad dotándola de gran glamour. Entre ellos encontramos el Palacio de Charlottenburg, una monumental construcción barroca donde se aloja la Galería Dorada, ejemplo clave a la hora de representar las fiestas del período Rococó.

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Palacio de Charlottenburg. Foto: distorsiones

Es en el sur donde encontramos la mayor cantidad de ellos, incluso veremos la clásica Pfaueninsel (isla de los pavos reales), excelente para los enamorados ya que el paisaje que allí se presenta es en esencia, romántico.

Pero no sólo encontramos Palacios en Berlín, sino que la modernidad ha afectado a la ciudad y ello se nota con los magníficos edificios construidos aquí. Entre ellos el Kollhof, un espectacular rascacielos al cual recomendamos subir hasta su último piso y asomarse a la terraza, desde donde podremos apreciar claramente otros dos edificios representativos de la ciudad como son el DaimlerChrysler y el complejo Sony. Luego si, recorran por separado estos dos edificios y aprecien el maravilloso techo futurista del segundo mencionado que es sencillamente espectacular.

Pero un edificio resalta por sobre todos y a la vez es el emblema de Berlín, el que más representa a sus habitantes, el Reichstag, cuya cúpula abierta al público lo hace hermoso para apreciar detenidamente. La misma es transparente al igual que los berlineses, ejemplificando al máximo la personalidad de los ciudadanos.

Llegar a Berlín es relativamente sencillo dado que casi todas las aerolíneas llegan a dicha ciudad, al ser una de las más importantes del mundo. Los vuelos son frecuentes y desde todas partes. Asimismo, no debemos preocuparnos por el alojamiento, ya que los hoteles y hospedajes en la capital de Alemania son varios y de distintas calidades, haciendo muy difícil el hecho de no conseguir alojamiento en Berlín. Igualmente si lo prefieren, consulten con su Agente de Viajes de confianza, que seguramente tendrá para ustedes, un paquete con alojamiento incluido para así desligarnos de toda preocupación al llegar a Berlín y simplemente, dedicarnos a disfrutar lo que la capital alemana tiene reservado para nosotros.

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