A nuestra disposición tendremos todo el repertorio de herramientas de gestión típicas de este tipo de juegos. Podremos saber qué piensa la gente, gastar el dinero en construir infraestructuras y edificios y controlar los sueldos. Sin embargo, dada la naturaleza "peculiar" de estos gobiernos, podremos recurrir a acciones bastante menos usuales y algo más indecorosas.

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